jueves, 14 de febrero de 2013

Cita

Pasé a buscarla en medio de los últimos brillos del atardecer. Esperé paciente junto a la puerta de entrada al edificio. Creí verme bien en el reflejo sobre el vidrio y sonreí. Una salida al cine, pensé que podía no ser gran cosa, pero me pareció más que adecuado. Yo venía de un amargo y doloroso desencanto, ella se dirigía a uno de proporciones bíblicas.
Caminamos durante varias cuadras en silencio, aunque nos conocíamos desde los finales de la niñez. Es posible que ambos contempláramos las posibles consecuencias de esa salida. Por las dudas no lo comenté, bien podría ser idea mía. Forcé algunos temas que deberían haber fluido con facilidad, pero la fricción era casi palpable.
La película no fue gran cosa, diría hoy, aunque en aquel momento me robó una lágrima y me dio un par de estúpidas ideas que nunca funcionarían. Varias veces la miré durante la función. Creo que ella también lo hizo. No atiné a ningún movimiento furtivo, lo que comprueba que siempre he sido un cobarde. Ella tampoco mostró ninguna señal. Esa es mi única defensa.
Terminó la película y caminamos lento por una ciudad gris; fría, como el invierno que se avecinaba. Casi sin pensarlo la acompañé de vuelta a casa, nos saludamos con un amistoso beso sin necesidad de expresarnos lo que ya sabíamos. Yo debía partir en busca de mi futuro, ella en busca de la decepción.

2 comentarios:

Dany dijo...

Cuando no tiene que ser, no es. Y si lo es......al tiempo fracasa. Tristeza de una comprobación pero mejor saberlo, no?

Abrazo.

Camilo Fernandez dijo...

Si no debe ser... que no sea. El problema es quedarse con el

"Que hubiera pasado si..."

No hay peor cosa que la incertidumbre.