domingo, 26 de junio de 2011

Microcentro

Caminando casi con desgano por las calles grises me dejo envolver por la atmósfera ajena y decadente del área más corrupta, comercial y bizarra de la ciudad. Extraños personajes doblegados por una realidad que los amontona en veredas repletas de dudosas mercancías se mueven como en cámara lenta.

En pocas cuadras esquivo algunos perros en busca de dueño, mientras recorren hasta el último rincón en busca de algo que se asemeje a la comida. Los animales me miran al pasar en un ruego silencioso. No puedo más que apiadarme de ellos. Uno de los más estropeados se lleva parte de mi simpatía y los últimos bocados del sandwich de salame.

Cruzo una oscura galería con la cabeza gacha, evitando a los vendedores que de solo mirarlos te obligan a mantener las manos cerca de la billetera. Vendedores de más bienes impagos que solo usados, que se mantienen tan atentos a la caza de clientes como a los sobrevuelos de la autoridad.

Me adentro en ese mundo casi con vergüenza, alejándome de los límites y de las reglas de aquella sociedad. Camino hasta una calle sin tráfico y en medio del gentío me detengo. Respiro hondo y luego extiendo una manta sobre el suelo. Mi primer día el negocio de los discos piratas ha comenzado.

sábado, 18 de junio de 2011

Avistaje

Hoy despertamos sobresaltados. Lo profundo de nuestras cuevas se ha saturado de una luz tan brillante que nos vemos obligados a mantener los ojos entrecerrados. Luego de haber vivido toda nuestra existencia en la penumbra, los últimos días hemos estado preocupados por el incremento de la claridad.

Los ancianos se reunieron a deliberar. Concluyeron que es necesario que acudamos al templo. Creen que nuestros dioses están disgustados y nos observan de cerca. Dicen no saber la causa.

El calor se convirtió en un martirio. Según sabemos, nuestra gente jamás sufrió tan altas temperaturas. Conocemos la fuente del calor. Una bola de fuego en el cielo que nos acompaña desde hace un tiempo. Lo extraño es ahora parece estar alejándose.

Mientras los ancianos discuten a cerca de los rituales necesarios para calmar la ansiedad de nuestros cada vez más demandantes dioses, yo me tomé la libertad de explorar más allá de los límites de nuestra villa. Crucé la línea de filosas salientes en busca del puesto de observación. He pasado las últimas jornadas analizando el cielo y no es la bola brillante lo que me preocupa. Es lo que antes veía como una pequeña canica azul lo que ahora me preocupa. Ahora la veo como un enorme globo azul, marcado por extrañas figuras marrones y verdes con un par de manchas blancas. Según mis cálculos, creo que los globos no se mueven, nosotros lo hacemos... y vamos directo hacia el azul.

sábado, 11 de junio de 2011

Crónicas de un Taxista - Dilema

Los últimos días me mantuve en el horario de la madrugada, no solo porque me gusta sino porque además necesitaba alejarme de los investigadores de la policía. Algo de perfil bajo. Pasé las noches atento, pero sin abandonar mi .38.

La sorpresa me alcanzó por la mañana. Después de dejar a una pareja de travestis en un barrio bastante fulero. Un tipo me hizo señas, iba con dos nenes vestidos para el colegio. Indicó el destino, alejándome aún más del centro rumbo a una nueva escuela periférica. Me dejé llevar, confiado en que se trataba del último viaje del día. Llegamos a la casi al final del barrio, a un descampado y el muy hijo de puta sacó un cuchillo del cinto con los dos pibes mirando y me lo apoyó en la nuca. No tuve miedo, sino una furia asesina que casi me hace estallar los dientes. Me hizo bajar del auto y meterme en el baúl.

Tomando aire para calmarme, seguí sus instrucciones sin decir palabra. Todo el tiempo tuve a la mano el fierro. Podría haberlo dado vuelta de un tiro, pero no iba a matarlo frente a sus hijos. Me tomó menos de cinco minutos liberarme y cinco horas para calmar la bronca.

viernes, 3 de junio de 2011

Determinismo

Un rayo alcanza a un agricultor en pleno día mientras trilla la última hectárea de soja en el Sur de Corrientes. Instantes después, un motociclista frena a escasos centímetros de ser atropellado por un camión en Milwaukee. Casi al mismo tiempo un Sacerdote es apuñalado por un grupo de monjas durante un ritual satánico al Noreste de Torino. Esa misma tarde la ciudad de Mandaori es prácticamente borrada del mapa junto a la mitad de sus habitantes. Antes, uno de los bloques de la pirámide principal del Louvre, colapsa sobre un turista Japonés matándolo al instante.
En algún lugar de la inmensa nada un gran tablero muestra la Tierra; a un lado, un Dios de semblante preocupado observaba su próxima jugada. En el otro extremo, con una sonrisa apenas dibujada, el Diablo se inclina para tener una mejor visual del juego sabiendo que estaba muy cerca de convertirse en ganador.