sábado, 29 de mayo de 2010

Matador - Engaños

Abrí el diario esta mañana sabiendo lo que encontraría. Creo que nada puede competir con una mañana sentado en el sillón del living, el televisor prendido, una taza de café y las noticias del día anterior.

Aún no puedo entender por qué la gente compra el diario. Una horrorosa colección noticias viejas, tan tardías como poco interesantes y un espacio para la mentira, el engaño y la manipulación. Claro que a muchos le sirve el espacio de control mental. Yo no soy nadie y también me sirve.

Sosteniendo el periódico con una mano me metí una medialuna en la boca y la apuré con un buen tragó de café. Volví a la lectura, buscando una noticia en particular. Tuve que voltear dos páginas para encontrarla. Por lo visto, mi trabajo y la manipulación mediática ya ha calado hondo en la sociedad.

Llegué a sonreír, cuando el periodista explicaba como si lo hubiera presenciado, que el resistirse al asalto había resultado en la muerte de un desconocido comerciante. Siguen creyéndolo. Le metés un tiro a un tipo en una esquina. Le quitás la billetera y el reloj, resultado: nadie sospecha de sus acreedores ni de sus familiares, como en este caso.

martes, 25 de mayo de 2010

Tiempo

Sabiendo que sólo nos quedaban unos pocos minutos, aceleré el auto en las oscuridad deseando tener un descapotable; sentir cómo el viento nos envolvía como un manto invisible acompañándonos en este último paseo. Bajé las cuatro ventanillas tratando recrear aquello que anhelaba y algunos hilos de aire otoñal se enredaron con nuestros cabellos.

La ruta permanecía desierta, como si nadie quisiera interponerse en nuestro camino. Ni siquiera la luna parecía querer enfrentarnos. El penetrante aroma a alfalfa recién cortada disparó viejos recuerdos, propios de momentos donde la vida era sinónimo de alegría y simplicidad. Parecían tiempos tan lejanos que se me hacían ajenos.

En un acto reflejo, le tomé la mano con suavidad. Ella pareció no reaccionar y yo no hice nada para alertarla. No me atreví a mirarla, ni a emitir sonido alguno; sólo mantuve el contacto.

Alcancé a ver las luces a corta distancia. El tiempo llegaba a su fin irremediablemente. Frené frente a la estación sin poder contener mis lágrimas. Me miró como si fuera a decir algo, pero ni un sonido brotó de sus labios. Bajó del auto y caminó hasta el ómnibus sin mirar atrás. Subió la escalerilla y allí me miró por última vez.

sábado, 22 de mayo de 2010

Cazador de Noticias

Estimado Sr Director:

Durante los últimos veintiocho días me mantuve encubierto dentro de las instalaciones de la Empresa Gigantic World Electronics como parte de la investigación que accedí a preparar para su diario.

En principio, se suponía que debía investigar la escalada de suicidios ocurridos en los últimos cinco meses dentro de las instalaciones de le empresa. Lo hice. Por casi un mes me mezclé entre los trabajadores, soportando las interminables jornadas de penoso y ultra repetitivo trabajo.

Las conclusiones a las que he llegado son las siguientes:

1) No hay nada en el agua, ni en la comida que predisponga a los empleados al suicidio. Al menos esa es mi impresión. Eso y que los guardias y supervisores comen exactamente lo mismo. Ninguno de ellos lo ha intentado.

2) No encuentro ningún indicio en que el ambiente de trabajo sea el causante de tan extremos comportamientos. Conociendo otras empresas del rubro, puedo decir que las condiciones de trabajo son similares. Dormitorios impersonales y compartidos, magra comida, largas horas de trabajo y poca recreación.

En este período, otras treinta personas han intentado terminar con su vida. La mayoría de ellas, como sabrán, lo ha conseguido. En la última semana, supuse que yo mismo podría ser víctima de este extraño comportamiento, pero la realidad negó esta hipótesis.

Sólo resta expresarles mi preocupación respecto a un particular indicio. Ayer, cuando intenté retirarme de las instalaciones, el personal de seguridad me lo impidió. Más extraño aún, es que me lo impidieron tanto antes como luego de saber que no era un trabajador sino un miembro de la prensa.

Finalmente, espero que reciban mi nota y pronto tener noticias de su parte.