sábado, 16 de enero de 2010

La noche que comimos pollo al spiedo

Aún recuerdo esa noche, íbamos a comer un asado entre amigos. La excusa, un partido de fútbol por televisión. Vivíamos ajenos a la realidad que envolvía a nuestro país. No veíamos la violencia e intolerancia reinante. Cuatro amigos y unos pocos pesos eran suficientes. Comida, fútbol y un partido de cartas.

La policía azoto la puerta mientras prendíamos el fuego. Lo buscaban a Oscar. El les dijo que estábamos por comer un asado. “No lo creo”, sentenció sonriendo. Ellos no nos dijeron por que nos cargaron y nosotros no creímos pertinente preguntar. Nos encerraron en un enorme calabozo lleno de maleantes. Tuvimos suerte; un viejo conocido era policía y le aviso a mi cuñado.

Dos días después, el esposo de mi hermana se asomó entre los barrotes. No dijo mucho. “Acá tienen algo para comer. Tengan paciencia.” Sus palabras y el aroma que salía del paquete nos dio las fuerzas necesarias para soportar los días siguientes. Fue una cena mágica. Un pollo compartido entre los nueve inquilinos de la celda. Creo que nunca disfruté tanto.

Nos golpearon bastante, sobre todo a mi. Tal vez por hablar de más. Lo cierto es que nunca volví a probar el pollo.

4 comentarios:

2010novela dijo...

me recuerda la noche en que el cosmonauta pensó que nunca volvería a comer la pizza napolitana que su tía italiana le solía preparar, cuando su nave se estrelló

Camilo dijo...

Gracias por tu comentario 2010novela, en este caso creo que es más negación como respuesta al hecho traumático. En un principio puede haber pensado que no volvería a probarlo, pero luego, no lo quiso comer para no recordar...

Rafael dijo...

Me llamo Rafael Rosselló Cuervas-Mons, soy autor y, ahora, autor-editor y os cuento un poco lo que hago y mi trayectoria por si os pudiese ayudar en algo. En el año 2003/2004 publiqué con el sello Span Ediciones una novela "Los contrabandistas del Estrecho"(La ruta del hachís) que tuvo muy buena acogida. Para escribir sobre este tema, durante más de tres años estuve infiltrado con grupos que se dedicaban al tráfico de hachís entre España y Marruecos. Todo lo que cuento en estas novelas está basado en hechos absolutamente reales. Este año, he constituído una editorial, Ediciones Zeppelin, y he sacado al mercado la segunda parte de "La ruta del hachís" que se titula "traficantes", que es una novela que se puede leer sin haber leído Contrabandistas ya que, aunque es la continuación de las aventuras del protagonista, es independiente.
Por otra parte, Ediciones Zeppelin es una editorial que he creado con idea de que autores que no tienen acceso a grades editoriales puedan ver sus obras publicadas y, lo que es más importante, distribuidas por toda España incluyendo grandes superficies. Ediciones Zeppelín ofrece a los autores hacerse cargo de la maquetación, diseño, impresión, gestiones de ISBN y depósito legal de la obra, asesoramiento y distribución por toda la geografía española. Es decir, el autor se convierte en editor de su propia obra, pero amparado por una editorial que, como es obvio, tiene firmado un acuerdo con una importante distribuidora para que esa obra esté en los principales puntos de venta de España, ya que lo principal es la distribución y a un autor que se auto publiqué no le coge ninguna distribuidora. Lógicamente el autor, al ser coeditor de su propia obra, no se reduce a cobrar los derechos de autor, que como sabéis son mínimos, sino que cobra un tanto por ciento importante del precio de venta del libro al público con lo que se le puede asegurar la recuperación del capital que ha invertido en su edición si la obra se vende normalmente.

Es más o menos, por decirlo con otras palabras, la asociación del autor a la editorial para esa obra determinada.
Si alguno estuviese interesado, puede contactar conmigo por mail a rafaelrossello@hotmail.com ó edicioneszeppelin@gmail.com ó por teléfono al 692035667.
Muchas gracias

Camilo dijo...

Gracias...?