lunes, 4 de mayo de 2009

Crónicas de un Taxista – Paciencia

Octava entrega de la serie. Comienza aquí
El caco me hizo señas en el centro y pidió que fuéramos para el lado del Aeropuerto. Acepté con una sonrisa tensa, sabiendo que mi nuevo auto aún no estaba listo para atrapar delincuentes. Mientras avanzábamos rumbo al aeropuerto intenté mantener una conversación, como para adivinar sus intenciones, pero solo obtuve unos pocos monosílabos. Ya en la zona más oscura, me tomó por sorpresa y me apoyó un fierro en la nuca. No pude hacer nada. Recordé, mi arma en la cintura. Hice lo que ordenó y frené en una esquina. Le di la billetera con trescientos mangos y el imbécil se quedó mirándome. Me pidió que deje el auto en marcha, y lo hice. Saltó al asiento, aceleró un par de veces, y antes de soltar el embrague se volvió para sonreírme. En un instante me ubiqué detrás del auto que se alejaba. Tome mi .38 y aguanté el aire, esperando que las horas invertidas en prácticas rindieran sus frutos. Disparé dos veces. El taxi avanzó unos metros y se detuvo en un suave corcoveo. Corrí hasta el auto, para descubrir que no había desperdiciado mis balas. Arrastré al tipo fuera y me esfumé.
Continúa aquí

6 comentarios:

Dayana dijo...

Bienvenido otra vez al mundo cuentero!

Me gustan los cuentos de este tipo.

¿Cuando vuelve Sigo esperando...?

Camilo dijo...

Gracias Dayana! Es así estoy de vuelta, espero que dure...
Me alegro que te guste lo que algunos llaman "Microficción"... tanta clasificación no se a dónde nos lleva.
En cuanto a "Sigo esperando..." no lo se, por ahora no creo que vuelva a ese experimento, si estoy preparando un pequeño trabajo basado en el blog. Más adelante tendrán noticias...
Gracias por pasar.

Mariní dijo...

¿Es Microficción?
qué buenos resultados entonces....
(me alivia un poco leer sobre esto...hoy me robaron... uff)

gracias

saludos

Camilo dijo...

Microficción? Tal vez... Me resulta algo dificil etiquetar mis delirios. Yo les llamo por costumbre cuentos breves... cuentos cortos, pero que diablos! Le llamemos Microficción.

Que mal momento Mariní! Espero estés bien por sobre todo... y que no sea mucho lo que te robaron.

Un gran saludo y me alegra que la casualidad te haya traído por aquí

Mariní dijo...

me acaban de enviar esta frase...

"Los cuentos se perciben con el corazón y no con la mente. De esta forma no se trata tanto de descifrarlos para ver qué quieren decir, sino más bien de permitir que se produzca su efecto sutil cuando los leemos para nosotros mismos o para otras personas"

Juan Bautista Pino Perez, recopilador de cuentos

me pareció apropiada...
no?

gracias y saludos

Camilo dijo...

Ya lo creo, es una cuestión de percepción.
En mi opinión, el máximo honor al que puede aspirar alquien exponga sus palabras, es el de causar algún "efectu sutil"...
Gracias por compartir tus ideas!