domingo, 22 de enero de 2017

Fallo


Las grandes ideas tienden generar grandes resultados. Por supuesto, requieren una implementación acorde a la grandeza del resultado buscado.
La nuestra es una gran idea, implementada de manera magistral. No es común que un tipo común, un empleado de cualquier oficina, de cualquier lugar, descubra una de las aberraciones alimenticias más asquerosas de nuestro país. Para mejorar el resultado, el ejecutor de tal maniobra, no es otro que la mayor cadena de comidas rápidas del mundo.
Tomando rápidas acciones, ponemos a girar la maquinaria. No podemos confiar en terceros, por lo que mi cliente será el conejillo de indias. El tiene la tarea de comer cada mediodía esa porción de basura maliciosamente publicitada. Luego de una cantidad razonable y comprobable de comidas, sumado a las pruebas de tan sucia treta, seríamos el primer eslabón una cadena de demandas colectivas. Cadena de demandas lideradas por este servidor, por supuesto.
Los tickets se acumulan junto a las fotografías y a los informes de químicos. La fecha prevista para el inicio de las hostilidades está cerca, pero no contamos con el daño real producido a mi cliente. Infarto masivo. Un sueño trunco. Por la mañana dejo la carpeta en el archivo: “Grandes Ideas.”

domingo, 15 de enero de 2017

Almuerzo


En cuanto llamó invitándome a almorzar no lo dudé un segundo. La sola idea de una distracción y una comida gratis fueron más que suficiente. Ubiqué la cita entre “Tiempo Libre” y “Nada para Hacer”. 
Salí de casa con tiempo suficiente como para asegurarme de llegar al menos unos 20 minutos antes de tiempo. La puntualidad es un detalle importante. Conduje con precaución, respetando cada señal y anticipándome a los patrones del tráfico.
El almuerzo transcurrió tranquilo. Discutimos en profundidad sobre los problemas de la empresa de mi anfitrión. Analizamos luego los objetivos planteados. Le expresé mis sugerencias, fundamentadas con claridad. 
Luego, analizamos en conjunto los extraordinarios proyectos en los que mi mente estaba atrapada. Revolucionarios servicios, únicos en su clase y con claros análisis de potencial de negocios. Él se interesó y me lanzó también su lista de preguntas y sugerencias.
Comimos el postre, relajados. Se ve que una de mis ideas caló hondo en mi acompañante, porque volvió de repente con una serie de acciones inmediatas que podríamos implementar. 
Me costó frenarlo, tuve miedo de reconocer que mis aspiraciones sufren el mal de la pereza. Nos bebimos el resto del vino y cada uno volvió a su realidad.