jueves, 23 de abril de 2015

El Coleccionista


Cerró la puerta tras de si con las manos temblorosas y un ligero cosquilleo de excitación en el vientre. Se mantuvo de espaldas contra la puerta con los ojos cerrados. Contuvo la respiración y contó hasta quince lentamente. 
Caminó a oscuras hasta la minúscula cocina, desesperado por refrescar su garganta. Abrió la heladera, sabiendo con exactitud lo que encontraría. Una copa, cinco hielos, dos dedos del oscuro brebaje y una botella pequeña de Coca Cola de edición limitada.
La única silla junto a la mesa lo esperaba. Luego de quitarse la campera del uniforme, se dejó caer en ella y con cuidado apoyó la copa que sostenía con la izquierda en el otro extremo de la mesa.
De entre sus ropas, sacó un sobre no mas grande que su mano. Las manos le temblaron un instante, hasta que tomó aire y contuvo la respiración. Apoyó el sobre  ignorando por completo la escritura formal y los sellos sobre el papel, pero concentrándose exclusivamente en su contenido. Deslizó la única pieza de papel desde el interior tomándolo con una pequeña pinza.
“Perfecto”, fue la primer palabra que surgió en su mente. Sus labios se movieron como pronunciándolo pero nada dijeron. La impresión presentaba algunas fallas pero eran perfectas. Algunas marcas y anotaciones se habían hecho, destacando los defectos principales. El reverso mostraba las mismas características. En ambos lados en el extremo inferior derecho podía leerse escrito a mano el número “1”.
Volvió sus ojos al billete que tenía bajo la luz, sabiendo que no tendría sentido colgarlo en la pared, ya que una de sus dos caras quedaría imposibilitada de mostrar su belleza. Una idea lo obligó a correr hasta el taller y revolver una buena cantidad de cajas y estantes. Dos bloques de vidrio encastrables le permitirían proteger la pieza única mientras podía disfrutarla en toda su plenitud.
La patada en la puerta lo sorprendió. Cuando vio a los policías copar el lugar en pocos segundos, se sintió más molesto por el ingreso de extraños a su casa-taller-museo que por el significado de tan ilustre visita. Sabía que el falso sobre que había dejado en lugar del que lo mantenía ocupado no tenía la capacidad de aguantar una revisión detallada, aunque nunca pensó que sería tan rápida la reacción. 

Después de esposarlo y ponerlo en un rincón, los policías se ocuparon de inmediato en resguardar el primer prototipo del billete de “Cien Pesos” en honor a Evita. Al mismo tiempo, una pareja de detectives recorrían el lugar admirando la extraordinaria colección de objetos pertenecientes los Perón. Miraban sin prestar demasiada atención y sin detenerse. Al cambiar de habitación, se encontraron en un pequeño cuarto de paredes desnudas y sin mobiliario alguno. En el centro una única mesa. Avanzaron hipnotizados. Se miraron con asombro, mudos de sorpresa, al tiempo que pensaban en el reconocimiento que obtendrían al resolver el interminable misterio de las “manos ausentes”.

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