sábado, 9 de julio de 2011

Protesta

Así fue como de repente, me encontré solo, completamente solo frente a una perfecta línea de por lo menos cincuenta policías. Un perfecto catálogo de uniformes azules, cascos futuristas y escudos transparentes que dejaban entrever severas expresiones en una extraña mezcla de preocupación y violencia reprimida.

Volví la mirada y no me sorprendió ver al resto de los manifestantes a mas de veinte metros de donde me encontraba. En sus rostros la violencia no estaba tan bien reprimida, pero la preocupación surcaba sus miradas esquivas. Algunos cargaban pancartas, otros piedras y algunos palos.

Las suerte quiso que me encontrara frente a la masa de policías sin ningún tipo de elemento que podría ser interpretado como arma, lo que ayudó a que los muchachos de azul no descarguen sus garrotes sobre mis riñones. Ellos esperaban el mas mínimo indicio de violencia de mi parte para sacarse las ganas y yo estaba decidido a no darles la excusa. Volví a mirar hacia atrás para ver si alguno de mis exaltados compañeros decidía comenzar la batalla conmigo en el medio. Nada. Nadie se movía y hasta el viento parecía haberse detenido por completo.

Tenía que sacarme la bronca. Fue entonces cuando se me ocurrió la única manera de expresarme sin hacerme moler a palos. Clavé la vista por encima de los hombros de dos oficiales que tenia justo al frente, me bajé la bragueta y ahí mismo deje correr mis frustraciones sobre la fila de botas negras. Aun así, desperté esta mañana. Conmoción cerebral, me dijeron.

4 comentarios:

Dany dijo...

A veces, sacarse la bronca te lleva a la muerte. Abrazo!

Dany dijo...

A veces, sacarse la bronca te lleva a la muerte. Abrazo!

Camilo dijo...

Así es, la bronca de un instante nos puede costar... Algunos dientes.
Gracias por comentar

Camilo dijo...

Así es, la bronca de un instante nos puede costar... Algunos dientes.
Gracias por comentar