domingo, 17 de julio de 2011

Maquina

Encorvado frente a su estación de trabajo, se restregó los ojos tratando de enfocar los detalles del complejo diseño que debía finalizar. Llevaba cierto retraso y no quería verse obligado a dar explicaciones. Observó las líneas, calculando las distancias y el respeto del estándar.

Suspiró, perturbado por un alud de sentimientos encontrados. El cansancio, fruto de jornadas interminables lo mantenía adormecido, casi ajeno a la realidad. La incertidumbre y la frustración, le roían las entrañas con certezas ácidas y preguntas sin respuesta. La esperanza lo mantenía en pie, con un optimismo tan fuerte se sentía mas allá de todo, intocable. El solo recuerdo de su familia, le inyectaba suficiente energía como para continuar luchando contra el reloj de arena, cargado de minutos eternos y pegajosos.

Estiró los dedos doloridos, haciéndolos crujir con estruendo. Tuvo el impulso de levantar la cabeza en busca del supervisor, pero consideró que consultarlo sería más perjudicial que su alternativa. Concentró su atención en resolver el problema por su cuenta y recuperar algo del tiempo perdido.

Miró el reloj, seguro de terminar a tiempo y saboreando a la vez el descanso por anticipado. Se animó por un instante a fantasear con ya postergada reunión. La familia esperaba, en una patria cada vez más lejana. Tal vez en un año, pensó con el llanto en la garganta. Tal vez en un año, si continuaba cosiendo a ese ritmo; y si alguna vez lograba escapar de ese sótano.

2 comentarios:

Dany dijo...

Pensar que es rigurosamente cierto. Abrazo!

Camilo dijo...

La realidad siempre es mas áspera que la ficción y aunque esta este planteada como tal, es tangible como una patada en los huevos.
Abrazo