martes, 4 de agosto de 2009

Pasado

Dieciocho desesperantes años de trabajo, esperanza y penurias comprimidos en esta pequeño dispositivo. Mi vida y felicidad, invertidas en lo que podría convertirse en el futuro de la humanidad; o mejor dicho en el pasado.

He logrado destronar al mismísimo Albert Einstein, que intentó restringirnos con la mentira más terrible de la ciencia: “Sólo podremos viajar en el tiempo hacia el futuro”. El trató de convencernos sobre la velocidad máxima de la luz. El y su limitado análisis fijaron la línea en trescientos mil kilómetros por segundo. Hace dos años demostré que ese límite era un simplismo utilizado para no ahondar en cálculos, pero la comunidad científica se rió de mi. Desde entonces trabajé en secreto para probarlo.

El dispositivo está listo. Enviaré un mensaje que cambiará todo; aquí sentado en el baño de la mismísima casa donde mis padres vivieron hace treinta y cuatro años. Ubico el artefacto frente al espejo. Con las gafas especiales pulso ”On”. El láser inicia su recorrido, ida y vuelta, acelerando más allá del límite. El mensaje aparece. Tres décadas atrás ocurre lo mismo. “Viejo, soy Edgar, tu hijo. Vendé todo y comprá acciones de Apple. PD: Aflojale al tinto.”

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Podría ocurrir que el padre hiciera caso al mensaje, se hiciera millonario, se separara de su mujer y que Edgar no existiera??

tapi

Camilo dijo...

Ouch, Tapi!
Un bizarro presente paralelo... tal vez esté generando su propia desaparición.
Nada peor que jamás haber existido, lo que crearía otro problema cíclico, ya que si jamás existiera, no llegaría nunca a enviar ese mensaje...
Mi cerebro está recalentando mejor voy a tomar algo fresco.

Un abrazo y gracias por pasar.

Yoni Bigud dijo...

Lo de Apple puede ser... pero al tinto no le aflojo ni loco.

Muy bueno.

Un saludo.

Camilo dijo...

Yoni, Hay cosas que son imposibles de dejar, aunque sea obvio que nos lleva por mal camino.
Gracias por dejar tu huella.

carmennani@hitmail.com dijo...

Me gustaría tener ese dispositivo... le preguntaría tantas cosas...
Carmen

Camilo dijo...

Todos tenemos recomendaciones y preguntas que hacerle a alguien.
Saludos,