sábado, 28 de junio de 2008

Asalto

Besó a los niños mientras dormían, apagó la luz y caminó por el pasillo con una sonrisa. Escuchó un ruido sordo en el techo. “El viento”, pensó para tranquilizarse, pero se mantuvo alerta e inmóvil. Otro ruido, en un lugar diferente. Su corazón se aceleró. Corrió hasta la ventana y miró los árboles, inmóviles como una deslucida pintura. Caminó hasta la habitación con pasos largos, conjeturando. Alguien caminaba por el techo. Una o más personas. Ordenó a su mujer que buscara los niños y se encerrara en el vestidor del dormitorio. “Llamá a la policía”, le dijo antes de correr rumbo al comedor. Los ruidos se multiplicaban. Calculó por lo menos tres personas. Mientras revisaba las ventanas traseras, lo sobresaltó una serie de golpes en la puerta. “La policía, abra!” Le gritaron desde afuera. Vacilante, se acercó hasta la puerta y por la mirilla vio a cuatro oficiales parados en la entrada. Detrás de ellos, psicodélicas luces azules iban y venían. Abrió la puerta unos centímetros y los oficiales se presentaron. Aún temeroso, les cedió el paso para que revisaran el lugar. El cuarto oficial trabó la puerta al ingresar dejando tras de si una serie de huellas alquitranadas.

9 comentarios:

Marichu dijo...

Ahh bueno!!!
Maravilloso! por acá vendremos entonces.

Camilo dijo...

Pase, pase.
Aquí hay espacio de sobra...

Tapi dijo...

No puede ser. La policía nunca llega tan rápido¡¡

Camilo dijo...

Por eso mismo Tapi! Nunca debería haber abierto la puerta.
Desconfiar de la "veloz policía"... ahora es tarde.

luis dijo...

bien ahi... como decimos aca el peru... bien jugado. te invito a mi blog, espero te guste

Vill Gates dijo...

Muy buen relato.
Que bueno sería que la policía fuera como la contamos en nuestros relatos.

Camilo dijo...

Ehhh... Vill, te diría que releas el final, porque como que a mi no me gustaría encontrarme con este tipo de policías.
Un abrazo!

Gloria dijo...

Que maravilla Me aceleró el corazón esa última palabra¡¡¡ni quiero pensar que paso después....

Camilo dijo...

Glorai, Para mi la Maravilla es escuchar que se te acelera el corazón al leer este cuento.
Gracias por tu comentario.