viernes, 30 de mayo de 2008

Silencio

Hoy me quedé mudo; y no hablo de manera figurativa. Mudo. No puedo hablar. Me tomó un rato advertir lo que ocurría. Cada vez que intentaba hablar, mi boca se habría y un sonido gutural brotaba desde lo profundo. Ni una palabra. Supuse que para el mediodía mi problema se corregiría por lo que no busqué ayuda. Me prometí hacerlo para la tarde si seguía igual. Almorcé en mi habitación. Carne al horno con puré. Riquísimo, no hay nada como el puré de papas y calabaza. Dediqué un par de horas a la lectura. Disfrutando del silencio. Como de costumbre la lectura me dio sueño, por lo que dediqué la siguiente hora a dormitar. No logré quitar las preguntas de mi mente. Infinitas interrogantes me atormentaban, arremolinándose. A media tarde salí a caminar por el parque. Para evitar el mal momento y la vergüenza, evité a todas las personas que crucé. Me resultaría difícil de explicar. Al final de la tarde corrí a ver al médico, preocupado. El me hizo una serie de pruebas simples. Escuchó aquí, golpeó allá y al final sólo dijo: “No te preocupes, únicamente es un efecto secundarios de los electrochoques. Esperemos unos días. Pasará.”

4 comentarios:

Marichu dijo...

Aha! Lindo tratamiento ese!
No divulgue mucho los efectos colaterales a ver si quieren implementarlo con mujeres que hablan mucho!
Yo soy una santa, calladiiita!

Camilo dijo...

Jajajaj...Dicen que es bueno... sería cuestión de probar.
Y no hay problema, en este espacio se puede hablar cuanto quieras!

Vill Gates dijo...

Uhhh. Golpe al mentón...
Buen final, inesperado. Dicen que eso distingue a un buen cuento corto de uno que no lo es tanto.
Saludos!

Camilo dijo...

Jaja! Que bueno que recibiste un golpe al mentón. Me hace feliz saberlo. Claro que era la idea sorprender ;)
Gracias por tus palabras.
Saludos,